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Escritores Famosos

En la literatura contemporánea de Venezuela

Mirando a través de catálogo completo Monte Avila permite señalar a la atención de los curiosos las obras de los poetas de la generación anterior como Vicente Gerbasi, Juan Liscano y Juan Sánchez Peláez. Vicente Gerbasi (n. 1913) es autor de más de una docena de colecciones de poesía. Su voz, inspirada por el romanticismo alemán y el surrealismo, habla sobre el amor y la muerte con una profundidad de sentimientos que tal vez ningún otro venezolano ha llegado. Su poema más famosa, "Mi padre" El Inmigrante ", es una de las elegías más conmovedoras jamás escritas en la lengua española. En 1986, la Biblioteca Ayacucho publicó la "Obra Poética" de este gran poeta neo-romántico.

Juan Liscano (n. 1915), es un hombre con una personalidad compleja, polifacética y polémica, un poeta prolífico y muy a menudo un ensayista profundo, estimulante y escritor de artículos periodísticos. En 1968, nuestro annus mirabilis, Monte Ávila publicó su antología, "Nombrar Contra el Tiempo", una amplia selección de sus primeros seis libros de poesía. Es casi imposible  etiquetar a Liscano, mercurial, polifónico, casi poesía dramática, que está a punto de ser publicado en su totalidad por la Biblioteca Ayacucho. Sus ensayos, "Epiritualidad y Literatura" y "Los Mitos de la Sexualidad", en particular, abundan en una visión profunda sobre la situación del hombre moderno en un mundo privado de los verdaderos valores religiosos.

Ana Enriqueta Terán (n. 1918) Ana Enriqueta Terán es sin duda la mejor poeta de Venezuela. Celebrado en todo el mundo de habla española, es casi desconocida entre los anglófonos. Hasta ahora sólo un puñado de sus poemas han sido traducidos al Inglés, en el mejor de los casos una impresión diluida de una imaginación singularmente intensa.

José Ramón Medina (n. 1921), fundador y director de la Biblioteca Ayacucho, cuya antología "Ser Verdadero", aparece en la lista negra de  Monte Ávila, es el autor de más de quince libros de poesía y un excelente crítico e historiador de nuestra literatura. Sus poemas, de "La Edad de la Esperanza" (1947) en "Sobre la Tierra Yerma" (1971) y "certezas y Presagios" (1984) hablan, como Fernando Paz Castillo expresó, sobre "las pequeñas cosas que están en el cercanía de Dios, de la muerte y de su preocupación filosófica profunda. " José Ramón Medina es también el autor de un  importante libro de historia, "50 Años de Literatura Venezolana", publicado por Monte Ávila en 1969, que revisa y se actualiza cada diez años.

Juan Sánchez Peláez (n. 1915) es quizás el más puro de todos los poetas venezolanos. Yo uso el adjetivo "puro" aquí, sin embargo, no en el sentido en el que se empleó en Francia en los años veinte por el crítico Henry Bremond o el poeta Paul Valéry, cuando habló sobre poesie pure. No, en absoluto. Juan Sánchez Peláez pureza se deriva de su concepción de la poesía surrealista y del acto de creación. Él es puro en el sentido de que es total y exclusivamente dedicado a la escritura de la poesía, a la exploración de territorios desconocidos del alma y del cuerpo y de escuchar los dictados del inconsciente. Su "Poesía 1951-1981" (Monte Avila, 1984) incluye todos los poemas escritos por este visionario y adivino. Hace unos meses, este profeta de la palabra secreta sorprendió a sus lectores una plaquette bellamente impresa: "Aire Sobre el Aire", publicado por Tierra de Gracia Editores, la empresa cultural más reciente de nuestro infatigable Simón Alberto Consalvi, asistida por el poeta Enrique Hernández D'Jesús.

Debemos pasar ahora a una generación más joven de los poetas, es decir, los nacidos aproximadamente entre 1930 y 1950. Pero antes de hacerlo, creo que es absolutamente necesario para hacer una pausa para hablar de una figura curiosa e importante de nuestras letras cuyo centenario se conmemoró en 1990. Me refiero a José Antonio Ramos Sucre, un hosco y huraño individuo, un hombre trágico que se suicidó en Suiza en 1930, pocos días después de su cuadragésimo cumpleaños. Ramos Sucre se formó en nuestro país, domina a la perfección, el poema en prosa y se cultiva lo que TS Eliot llamó, en un famoso ensayo, una poética de la impersonalidad. De hecho, Ramos Sucre, con el propósito de borrar a sí mismo a partir de creaciones, se repitió constantemente el uso de altavoces enmascarados (tanto como Robert Browning había hecho en la Inglaterra victoriana) y, con el fin de evitar cualquier referencia a la terrible situación política y social de nuestros país (los tiempos de la dictadura de Juan Vicente Gómez: 1908-1935), alude en casi todos los poemas de diferentes épocas de la literatura europea y la historia, con una predilección mercada de la Edad Media y el Renacimiento, visto, por supuesto, a través de la lente de distorsión como un caprichosa y un tanto tardía prerrafaelita. Como todos los verdaderos poetas, Ramos Sucre es único e inimitable. Sin embargo, en los años cincuenta fue redescubierto y admirado por algunos, si no todos los poetas de mi generación, entre los cuales se puede mencionar al azar: Francisco Pérez Perdomo, Juan Calzadilla, Guillermo Sucre y Eugenio Montejo. ¿Qué poetas estos y otros tan diferentes de Ramos Sucre que se encuentran y admiraba en él era, me inclino a pensar, Ramos Sucre absorber y preocupación total con el arte de la poesía, su athough brillante errática erudición histórica y su insistencia en la lectura para muchos poetas de el pasado en su idioma original, una serie de rasgos que sin duda apunta a él como el precursor sólo de Jorge Luis Borges en nuestro país.

Rafael Cadenas (1930) fue un autor muy precoz. Su primer libro, "Cantos lniciales", salió en 1946, cuando el poeta acababa de cumplir dieciséis años. En su "Panorama de la Literatura Venezolana real" (1973), Juan Liscano ha dicho que en este primer trabajo escrito por un joven destinado como ningún otro para escribir la poesía, la expresión de sentimientos por medio de un sobrio y discreto escrito, sorprendentemente procedentes de un adolescente. El estilo de Cadenas en ese libro es imposible de encontrar hoy en día, fue influenciado por sus lecturas de Rabindranath Tagore, el español Juan Ramón Jiménez y el argentino Francisco Luis Bernárdez. Salvador Garmendia ha señalado en su prólogo. Y detrás de esa escritura juvenil somos capaces de percibir, como sugiere Liscano, una sensibilidad lúcida y alerta decidido a no ser dominado por las palabras, sino, por el contrario, para ponerlos bajo control. Liscano también ha señalado que  a partir de ese libro, Cadenas ha dedicado su vida a la  escritura no a la búsqueda del éxito, sino para tratar de responder a las preguntas profundas sobre la condición del hombre con la esperanza de alcanzar algún tipo de liberación espiritual, una iluminación. He parafraseado las palabras Liscano, porque se me ocurre mejor manera de definir la trayectoria de un poeta que no ha hecho concesiones a modas pasajeras y que ha escrito acerca de los errores del hombre con más intensidad que nadie.



Francisco Pérez Perdomo (n. 1930) es autor de cuatro libros de poesía de todos los publicados por Monte Avila: "Huéspedes Nocturnos" (1971), "Ceremonias" (1976), "Círculos de Sombras" (1980) y "Los Ritos Secretos "(1988). Como el título de su último libro acertadamente sugiere, la poesía Pérez Perdomo nos dice acerca de los esfuerzos del poeta para domar sus obsesiones y vivir con sus fantasmas, es decir, con la increíble y creaciones a veces obscena de su imaginación. La división múltiple y abrumadora de sus egos imaginarios invitan al lector a participar en una serie de rituales secretos y repetitivos que parecen salir de las novelas góticas o reservar un mago medieval de hechizos. sentido triste Pérez Perdomo del humor no tiene absolutamente nada en común con Juan de Calzadilia. Calzadilla (n. 1931), que es un artista gráfico y crítico de arte respetada es el autor de varios libros de poesía también de inspiración surrealista en el que se mezcla un lirismo delicado, con una crítica directa, amarga y sarcástica de la vida moderna en Caracas. Pérez Perdomo es un poeta de nuestro campo, Calzadilla es un poeta de la ciudad.

Ramón Palomares (1935) ha producido un importante corpus de la escritura poética que se ha recogido en "Poesfa", llevado a cabo en 1977 por Monte Ávila y reproducido en una edición facsimilar en 1985. poesía de Palomares es nuestra memoria ancestral. En ella podemos leer, redactado en un singular, procedente de un adolescente. Cadena de estilo en ese libro, imposible de encontrar hoy en día, fue influenciado por sus lecturas de Rabindranath Tagore, el español Juan Ramón Jiménez y el argentino Francisco Luis Bernárdez, como Salvador Garmendia ha señalado en su prólogo. Y detrás de esa escritura juvenil somos capaces de percibir, como sugiere Liscano, una sensibilidad lúcida y alerta decidido a no ser dominado por las palabras, sino, por el contrario, para ponerlos bajo control. Liscano también ha señalado que a partir de ese libro desde el principio, Cadenas ha dedicado su vida por escrito no a la búsqueda del éxito, sino para tratar de responder a las preguntas profundas sobre la condición del hombre con la esperanza de alcanzar algún tipo de liberación espiritual, una iluminación. He parafraseado las palabras Liscano, porque se me ocurre mejor manera de definir la trayectoria de un poeta que no ha hecho concesiones a modas pasajeras y que ha escrito acerca de los errores del hombre con más intensidad que nadie.

Acerca de Eugenio Montejo (n. 1938), autor de varios libros de poesía entre los cuales hay que mencionar "Algunas Palabras" (1976), "Terredad" (1978), "Trópico Absoluto" (1982) y "Alfabeto del Mundo" (1987 ). He escrito, en un ensayo incluido en mi libro, "Entre el Silencio y la Palabra", que su poesía cósmica se mueve al ritmo de los movimientos de la tierra y los demás planetas, una poesía nostálgica de los aspectos terrestres del mundo , una poesía sobre pájaros, ríos y árboles.

Un primer poeta de la tierra, a su tierra natal, en lugar de a la tierra, es Luis Alberto Crespo (1941), autor de la "Costumbre de Sequía" (1977), "Resolana" (1980) y "Entreabierto" (1984), todos ellos publicados por Monte Ávila, "Señores de la Distancia" (1988), llevado a cabo por la Editorial Mandoria (un interesante proyecto de Juan Liscano) y "Mediodía o Nunca" (1989), publicado por Tierra de Gracia Editores. Crespo es un poeta se embarcó en una búsqueda ontológica que le ha hecho volver, en su escrito, el paisaje árido y estéril de su infancia y de la casa embrujada e inquietante de sus mayores, una casa llena de fantasmas y lagartos a través del cual el viento sopla trayendo en la arena y más arena. lenguaje Crespo es tan seca como la arena y como el corte como el viento, y su sintaxis y el vocabulario, en la que es posible rastrear la influencia de los peruanos César Vallejo, reflejan muy bien los ritmos de angustia y sincopado de la búsqueda del poeta.


Sería injusto, críticamente hablando, por no mencionar la aparición en el mundo literario de un joven poeta, Rafael Arraiz Lucca (n. 1959), que ya ha publicado dos libros notables: "Terrenos" (Editorial Mandoria, 1985) y "Almaeon" (1988) para los que este brillante escritor y figura importante de nuestro mundo cultural y editorial fue galardonado con el Premio Fundarte de Poesía en 1987.

Pasemos ahora a la contribución de Venezuela a la ficción. Aquí es necesario hacer referencia, aunque sólo sea por un breve momento, a ciertas figuras de la primera mitad de este siglo, que son la base sólida sobre la cual la evolución de nuestra novela actual. Comenzamos con un escritor de fama internacional: Rómulo Gallegos (1884-1969) que publicó, durante una larga vida dedicada a la enseñanza, la escritura y la participación en la vida política de nuestro país, alrededor de ocho novelas, de las cuales debo mencionar: "Doña Bárbara "(1929)," Cantaclaro "(1943) y" Canaima "(1935). Rómulo Gallegos, ya que algunos de ustedes han escuchado, sin duda, es el novelista más popular y más querido de Venezuela. Se dispuso a explorar y definir nuestra identidad nacional y, siguiendo las técnicas realistas y naturalistas, creó un mundo de ficción vasta y atractiva que era un verdadero espejo de nuestro país dividido entre las fuerzas de la civilización y la barbarie. Si, desde el punto de vista de las técnicas narrativas, el trabajo de Gallego puede ser considerado una cosa del pasado, desde el punto de vista de nuestra búsqueda permanente de nuestros orígenes y nuestra identidad, las novelas de Gallegos y cuentos son obras a las que debemos siempre vuelvo como uno siempre vuelve a los libros básicos y "Doña Bárbara" hoy más que nunca, sigue siendo, en palabras de nuestros mayores, ensayista Mariano Picón Salas, "llave simbólica" que nos permite vislumbrar en el críptico a partir del cual se encuentra sus mensajes ocultos cuando dirigimos nuestra atención.

Es absolutamente necesario aludir en este contexto a la obra de Teresa de la Parra, cuyo centenario se celebra este año y cuyas dos novelas, "Ifigenia" (1924) y "Memorias de Mamá Blanca" (1929) se encuentra, junto con Gallegos, en la Colección Dorado El Monte Avila. "Higenia", como ya he dicho en mi introducción a la novela larga y fascinante hace más de una década, no ha perdido un poco de su interés, ya que narra la triste historia de una mujer joven de clase alta que se sacrifica y traicionados por la popa patriarcal la sociedad en que vive. Una mujer muy inteligente y cultivado, Teresa de la Parra se han escrito novelas más y más profundo sobre la condición femenina si no hubiera muerto prematuramente en 1936, víctima de la tuberculosis.

Otra escritora publicada también en Colección El Dorado es Antonia Palacios, cuya novela encantadora y poética ", Ana Isabel, Una Niña Decente" (1949) es lectura obligatoria para aquellos que quieren entender los sutiles cambios que se estaban produciendo en la Venezuela de los años cuarenta visto a través de los ojos de una mujer que sabe cómo contar historias sin olvidar los elementos íntimos, misteriosos y líricos que tienen que estar presentes en toda la ficción digna de su nombre. Biblioteca Ayacucho está a punto de llevar a cabo las obras de este escritor bien.

Es imprescindible, cuando se habla de ficción sobre Venezuela de los años sesenta, para referirse a otro admirado y escritor influyente. Me refiero a Guillermo Meneses (1911-1978).

Meneses escribió cinco novelas, varios cuentos y numerosos ensayos y artículos de prensa, pero su obra maestra, el trabajo que ha hecho una impresión profunda y duradera en mi generación es su "El Falso Cuaderno de Narciso Espejo" (1 952), incluidas en el Monte Avila "Cinco Novelas" (1972) y en la antología de Biblioteca Ayacucho "Espejos y Disfraces" (1981). El título en español de la obra maestra de Meneses es un tanto difícil de traducir al Inglés. Si nos vimos obligados a hacerlo, también se vería obligado a explicar al lector Inglés-hablando de que Narciso es el nombre de un hombre muy común en nuestro lenguaje, es decir, de Narciso, por supuesto, y que Espejo, que como muchos de ustedes saben significa " espejo "o" futuro "de cristal, es también un nombre muy utilizado por última vez en todos los países de habla española.

Oswaldo Trejo (n. 1924) debe mucho a Antonia Palacios y Guillermo Meneses. Monte Ávila ha publicado casi todos los libros de este narrador notable y difícil que comenzó su carrera con una narración nostálgica y poética delicadamente inspirado en su infancia y adolescencia Andina, "Los Hombres También son Ciudades" (Bogotá, 1962, Monte Avila, 1973 ). A continuación, pasó a desarrollar, con una perseverancia intrépida, el estilo de vanguardia narrativa más singular en la ficción venezolana, un modo de escritura que se inicia en "Anden Lejano" (Monte Avila, 1968) en el que la trama se cuenta como si fueron una composición musical, con temas recurrentes y las variaciones,  ha pasado a través de los años guiado por dos principios: a experimentar lingüísticamente, es decir, para explorar las posibilidades del lenguaje, y no repetir lo que ha hecho de un libro en el siguiente.
Salvador Garmendia (n. 1928) es otro de los narradores más interesantes de Venezuela. Vamos a mencionar algunas de sus novelas. "Los Pequeños Seres" (Sardio, 1959, Monte Ávila, 1972), con el que Garmendia se inicia una década increíble de escribir ficción destinada a infundir nueva vida a nuestra novela realista, cuenta la historia de un largo día en la vida de un burócrata, Mateo Martan, un desarraigado individuo perdido en medio de una ciudad cruel y desconsiderado, que no es capaz-a pesar de todos sus esfuerzos en este sentido-para reconstruir su propio pasado con el fin de echar un vistazo a su propia identidad. "Los Habitantes" (1961, Monte Ávila, 1968) cuenta la historia de una familia de clase media que poco a poco se desintegra y cuyos miembros en lugar de las víctimas de los demás se convierten en sus propios verdugos.

Adriano González León (n. 1931) comienza a publicar en 1957 con una colección de cuentos titulada "Las Hogueras mas Altas" con una introducción de Miguel Angel Asturias, cuya famosa novela, hizo "Hombres de maíz", una profunda impresión en muchos de nuestros narradores. Esta primera colección de cuentos cortos introducido en la prosa creativa venezolana una combinación muy personal del realismo mágico del autor guatemalteco con ciertas características importantes de André Breton poética, así como de la de algunos precursores del surrealismo como Lautréamont y Rimbaud.. "País Portatil" es una novela verdaderamente excepcional. Por medio de la yuxtaposición constante de disparos que evocan o describir ambientes diferentes y diversos personajes que actúan en el presente de la narración o se mueven como inquietantes recuerdos en la mente del narrador, González León nos ofrece imágenes de gran alcance y, al mismo tiempo, altamente poética de la Venezuela rural mezclado con la Caracas de los años sesenta, una ciudad llena de coches y la contaminación, similar a la descrita por Garmendia, que ha crecido monstruosamente y amenaza con devorar a sus habitantes. A través de una ciudad tan Andrés Barazarte, un guerrillero urbano, se mueve durante un periodo de veinticuatro horas, ya que debe llevar a cabo una misión. Técnicamente, "País Portatil" es fascinante y la Venezuela que representa se hace aún más real, si se me permite decirlo, gracias a la capacidad para la escritura de prosa poética que Adriano González León ha mostrado en cada uno de sus libros.

José Balza (n. 1939) ha estado escribiendo y publicando ficción desde 1965, año en el que "Marzo anterior" apareció. Esta novela juvenil, el primero de "ejercicio narrativo" de su autor, como Balza modestamente insiste en llamar a sus libros de ficción, se basa en una intuición creativa temprana y fecunda que tenía en sus primeros 20 años, el de la multiplicidad psíquica dentro de cada individuo, un descubrimiento, supongo, se completa la lectura de Marcel Proust. Un psicólogo capacitado, Balza, como Oswaldo Trejo, es un experimentalista, pero, a diferencia de Trejo, sus experimentos tienen que ver con la forma de presentar la psicología de sus personajes y, sobre todo, cómo construir sus ejercicios.

Uno no quisiera poner fin a esta breve reseña de nuestra ficción contemporánea, sin mencionar los nombres de dos escritores nacidos ambos en 1941: Luis Brito García, autor del libro "Abrapalabra", un experimento muy estructurado formal y lingüístico, lleno de humor y crítica social, y Eduardo Liendo, autor de una de las mejores novelas cortas de la última década, "Los Platos del Diablo" (1985) y del best-seller, "El Mago de la Cara de Vidrio", originalmente publicado en 1973.

 

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La Galería de Arte Nacional

En octubre de 1974, el Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (Inciba) aprueba el proyecto de creación de la Galería de Arte Nacional (GAN), cuyo objetivo será, en adelante, la preservación, difusión y estudio de la memoria de las artes visuales en Venezuela.

Según resolución del entonces recién creado Consejo Nacional de la Cultura (Conac), y gracias a la iniciativa de Miguel Otero Silva, Alejandro Otero y Manuel Espinoza, director fundador de la nueva institución, inicia sus actividades en abril de 1976 en la antigua sede del Museo de Bellas Artes. A partir de este momento, la Galería de Arte Nacional comienza un proceso de profunda y seria preocupación institucional por el arte venezolano de todos los tiempos, y asume el compromiso de crear conciencia sobre la importancia que tiene la preservación de los bienes culturales de la nación. desde 2005 la Galería de Arte Nacional está adscrita a la Fundación Museos Nacionales.

La Galería de Arte Nacional tiene como misión salvaguardar el patrimonio plástico nacional a través de la investigación, colección, conservación, promoción y difusión de las artes visuales de Venezuela de todos los tiempos, así como la obra de creadores ligados a la realidad artística venezolana, para fortalecer la identidad y la ciudadanía y contribuir al desarrollo cultural equilibrado de la sociedad. Adicionalmente, producto del renovado espíritu de la museología internacional, la Galería de Arte Nacional adelanta acciones que le permitan proyectarse como un centro cultural integrador que, girando alrededor del núcleo central de su misión, haga posible un mayor vínculo con diversos grupos, comunidades e individualidades sensibles a la cultura en general y a la constante construcción de identidad cultural nacional. Desde este punto de vista, el público de la institución pasa a integrar parte de su importante misión.
Para mayor información http://www.gan.org.ve/default.asp

 

Museo de Arte Colonial

El Museo de Arte Colonial de Caracas es la institución que cobija una de las colecciones de arte colonial más valiosas y mejor conservadas.

Para mayor información visite http://www.quintadeanauco.org.ve/hist.htm


Museo Alejandro Otero
Desde su creación, en 1990, el Museo Alejandro Otero ha consolidado un espíritu y objetivos que definen un destino signado por el estudio de la obra de Alejandro Otero –uno de los artistas más influyentes en Venezuela durante el siglo XX- y por la determinación de exponer, difundir, confrontar y coleccionar las manifestaciones artísticas contemporáneas venezolanas e internacionales, con especial énfasis en Latinoamérica.

El Museo Alejandro Otero se encuentra ubicado en el suroeste de la ciudad de Caracas, una zona desprovista de alternativas culturales y recreativas por la gran distancia que la separa de los centros urbanos de mayor actividad. De allí que la institución en un compromiso con su comunidad más próxima elabora continuamente planes educativos orientados especialmente a atender sus necesidades. De igual manera, organiza diversas actividades y eventos, tales como seminarios, talleres, conferencias, para el público general, interesado en el arte.

Tiene como sede un edificio caracterizado por una gran cortina de vidrio transparente que conforma un imponente atrio triangular. Cuenta con sietes salas de exposiciones, de las cuales la Sala Seis ha sido destinada a proyectos especiales tanto para artistas jóvenes como de larga trayectoria, y el espacio otero a la reflexión permanente del trabajo del maestro Alejando Otero. Sus espacios cuentan también con un Centro de Documentación, uno de los más completos sobre arte contemporáneo que existe en Venezuela, una tienda de arte, Las Cafeteras Café, un Anfiteatro y un Jardín de Esculturas.
Fuente: www.masdearte.com

Otros links de interés:

*   Museos de Venezuela
*   Centro de Arte la Estancia
*   Cinemateca Nacional de Venezuela
*   Fundación Vicente E. Sojo
 

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Fiestas Tradicionales 

El Tamunangue
La fiesta de San Antonio de Padua se celebra el trece de junio cuando se bendice el pan de San Antonio. Se cumplen promesas por los favores recibidos en los que se incluye la salud, la recuperación de objetos perdidos y hasta el encuentro de buenas parejas. La fiesta o baile de los negros de San Antonio es llamada también Tamunangue.

El Tamunangue es una expresión musical y de danza popular que reúne elementos de poesía castiza con coplas de contenido venezolano, cortadas por estribillos largos o cortos donde, en ocasiones, figuran expresiones tales como gritos o formas en registro de falsete, las cuales se presume podrían ser de procedencia africana.

Esta expresión es de origen religioso popular, propia del Estado Lara, en la región centro-occidental de Venezuela. La misma se celebra como pago de promesas a San Antonio de Padua el día 13 de junio, día en que la iglesia católica ha designado al mismo santo. Sin embargo el Tamunangue puede llevarse a cabo cualquier otro día del año para cumplir las promesas de algún devoto.

El Tamunangue consta de siete danzas o sones, los cuales van precedidos por la Salve y por una pieza independiente conocida como La Batalla, la cual suele ejecutarse durante la procesión.

El conjunto musical lo conforman básicamente instrumentos como: cuatro, cinco, conocido también como quinto o lira, tiple, tambor y maracas. La cantidad de instrumentos varía de acuerdo con el tamaño del conjunto, llegando a veces a duplicarse. En ocasiones se incorporan instrumentos de cuerdas dobles, los cuales son variantes de los señalados anteriormente.

En cuanto a la indumentaria no existe un traje específico para la ocasión, simplemente todos se visten con sus mejores galas. En algunas ocasiones especiales las mujeres llevan faldas largas y blusa de faralaos escotada hasta los hombros, flores en el cabello y alpargatas. No obstante, esto tiende a desaparecer.

Realizado por: Winston Giménez, Luciana Kube, FUNDEF.
 

La Batalla
Esta es una pieza independiente de las demás danzas del Tamunangue y es la que inicia propiamente esta expresión musical.

Esta danza suele ejecutarse por un dúo de hombres durante la procesión del santo en el cual simulan como una lucha de esgrima y para ello utilizan unas varas, las cuales se recogen previamente en el altar de San Antonio.

Poesía
Consta de una serie de coplas diferentes de naturaleza, cuartetas y octosílabas, con rima del 2do. y 4to. verso. No tiene un número determinado de estrofas, las cuales pueden ser de contenido descriptivo - a veces picaresco o de contenido alusivo a la misma ejecución instrumental-, que se esté haciendo en el momento o con respecto al santo.

Música
La Batalla se inicia con una introducción instrumental sobre un juego de acordes que abarca cuatro compases de 2/4. Es interpretado por un dúo de cantores. Su estructura musical comienza en modo mayor, pasando a modo menor y regresando, para terminar, al modo mayor.
Incluye variantes rítmicas y present un acompañamiento con alternancia de cuatro semicorcheas.

Baile
Es una simulación de golpes con las varas, hecho con el fin de detener al contrincante. Los golpes simulados se dirigen hacia el pecho, el tobillo, la pierna y la cabeza. Es un juego en el que se simula golpear y evitar ser golpeado.
 

La Bella
Con esta pieza se inicia formalmente el baile propiamente dicho del Tamunangue. La Bella se caracteriza por su alegría, en medio de los gritos que la animan.

Poesía
La compone una copla en forma de cuarteta octosílaba y un estribillo en el cual siempre se repite: "Bella, Bella!".

Música
Se comienza con una introducción instrumental que puede abarcar seis compases rítmicos en 6/8. Le siguen compases de dos coplas y un estribillo, luego la segunda mitad de la copla y el estribillo y se repite la melodía anterior, la cual se entona a dos voces en compases de 2/4 con acordes de tónica y dominante con la séptima descendida sobre la tónica.

Baile
Este baile es libre y consiste en grandes giros con una persecusión de la mujer, a quien se le entrega la vara en esta danza efectuada por turnos.
 

Fiesta de Cruz de Mayo
El motivo principal de la fiesta de la Cruz de Mayo en Venezuela y en otros países del mundo, es rendir a la Naturaleza un homenaje por ser en mayo la entrada de la estación de las lluvias, elemento propicio para la exaltación del ánimo telúrico, del cual disfrutan en conjunto personas animales y cosas; asimismo a una resurrección de la Naturaleza, a una reactivación de la vitalidad aletargada por la sequía; es una verdadera orgía de colores, de perfumes, de paisajes, de frescura..." (1)

"En Venezuela, a partir del día 3 de Mayo y con características diferentes según la región, se venera la Cruz de Mayo, celebrándose en su honor numerosas ceremonias que son organizadas por Sociedades o Cofradías o por iniciativa particular, en las cuales se pagan promesas formuladas generalmente por motivos de salud o por devoción. Se improvisan altares donde se coloca la cruz en caminos, casas particulares o locales donde funcionan Sociedades de la Cruz..." (2)
Muchas veces la Cruz está acompañada por otras imágenes tales como Las Animas Benditas del Purgatorio, El Niño Jesús y San Antonio de Padua.

En el estado Miranda "la celebración a la Cruz de Mayo es una tradición fuertemente arraigada, donde ésta es venerada mediante el ritual de los velorios de Cruz. El fervor del pueblo se va a expresar con celebraciones durante todo el mes ... que se prolongarán hasta el 31, fecha de la coronación...

Para ello, el creyente, elabora la Cruz con madera, ubicándola siempre en un lugar alto y visible; pintada de azul o caoba es vestida con papeles de colores y adornada con flores campestres, tales como rosas, jazmines, malabares, trinitarias y clavellinas. El altar generalmente es hecho con una armazón de caña amarga arqueada y muy bien labrada conformando una especie de nicho forrado con sábanas y adornado con cintas de colores.

Durante toda la noche y hasta el amanecer, se realiza un ritual en el que todos los celebrantes colocados frente a la Cruz expresan invocaciones, seguidas de rezos, del rosario cantado o rezado y luego los recitadores de décimas se van alternando con cantos de fulía, que pueden ser de contenido religioso o profanos, y son interpretados por solistas que se suceden y reciben respuesta del coro de asistentes...

Los instrumentos acompañantes varían según la zona geográfica, los más usuales son: el cuatro, que da la base armónica; el plato de peltre, que se emplea como instrumento idiófono al rasparlo rítmicamente con un cuchillo, tenedor o cuchara; una o varias maracas; un número variable de pequeños tambores bimembranófonos llamados tamboras o tambores de fulía; y finalmente, las palmadas de los asistentes que trasmiten el carácter vivaz y alegre de la fulía.

El velorio es una fiesta colectiva donde cada quien aporta algún elemento del plato tradicional, de esta manera se sirve el carato, las gallinas para el sancocho, las verduras, hallaquitas de chicharrón y el postre, conformado por pelotas o tembladores, gofios, buñuelos, tejas, cazabes, naiboas y otros.

En sus oraciones, las celebrantes piden por la prosperidad de las cosechas y por la salud de los enfermos; también rezan para alejar las epidemias que azotan los campos o para protegerse del Maligno o Diablo." (3)

(1) Domínguez, Luis Arturo, Fiestas Tradicionales en el Estado Miranda. Los Teques: Biblioteca de Autores y Temas Mirandinos, 1990. (Col. Guaicaipuro). p. 61

(2)"La Cruz de Mayo". En: Revista Bigott. Caracas, 1987, No. 11, p. 11

(3) Fundación Bigott. Miranda. Caracas: La Fundación, 1996. (Serie: Tradiciones Populares de los Estados; 1). pp. 23-25

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